miércoles, 13 de agosto de 2008

Poemas

Pasadizo Secreto

Mi alma está rondando
Por estos lados
Mis secretos se desvanecen
Y mi cielo desaparece
Un pazadiso encontre
Y a tu corazon yo llegué.
Habia tantas cosas
Recuerdos y dolores
Amores y desamores
Pero ¿Qué más da?
El pazadiso estaba cerrado
Con todo, y candado
No pude entrar
Me has lastimado
Pero, te tengo a mi lado.
Creeme, estoy feliz
Porque lo quieres así
Pero, mi alma esta triste
Porque tu mi corazon partiste
Aquí estoy sigo de pie
Porque no me vas a detener
Aunque mi alma desvanesca,
Un pazadizo encontre
Al que nunca yo entré.




Ángel de la Guarda

Eres tú mi ángel guardián
Siempre a mi lado cuidándome estás
En los momentos de melancolía
De tristeza y alegría…
No te separes de mí nunca
Te nesecito, mi ángel
Aunque te abandoné,
Pero no fue mi intención
Vuelve que te nesecito
No me rechazes que no quiero herirte
No me obligues a sentirme más triste…
Ayer fue un día triste
Caían lágrimas del cielo
Te trate de buscar pero…
No te pude encontrar
Lo siento mi angelito guardián
Perdóname no quise herirte
No fue culpa mía que te sintieras triste
Ahora mas que nunca te nesecito
Y si no estas a mi lado me ahogo
En un hueco de tristeza que me consume
Ven a mi ángel guardián
Ven a mí y no te vallas jamás…




Alguien especial

Tú eres alguien especial, porque mi vida cambiaste
Eres como un ángel que me guía en el día
Eres una rosa sin espinas que mi corazón ilumina
Siempre me has regalado una sonrisa
Y también muchas travesías, contigo e aprendido
A volar sin alas, a llorar sin lagrimas
A ver sin vista y a amarte sin alma.
Contigo pude ver más allá del horizonte
Pude ver a las mariposas volar
A los caballos correr, contigo recoger flores
Y tirarlas al lago, ver como se deslizaban
Por el agua tan clara, como tus ojos hermosos.
No me importa lo que digan los demás
Solo me importa que me quieras
Eres mi ángel guardián, al lado pareces vela
Me iluminas en la noche, cuando hace frío
Me abrigas con tus abrazos y me cobijas con tu nido.
Tu corazón es tan grande que no lo merezco
Porque yo sin ti no vivo, yo sin ti me muero.
¿Nunca te iras verdad? ¿Nunca fallaras?
Eso espero, hasta mi alma lo dice
Si no estas a mi lado, no siento amor
No siento mariposas volando sin alas
No siento que mi corazón este latiendo,
Tu me has cambiado y me as iluminado
Gracias por ser mi ángel por estar a mi lado.
Aunque la ignorancia nos envidie
La gente nos maldice, pero.. ¿Qué nos importa?
Si nos queremos, si estamos juntos.
Porque a tu lado siento
Que el cielo es enorme, sin ti solo siento
Una enorme pared azul que no me deja pasar
A menos que tu alma se vaya
Y se robe la mía.
Te quiero ángel guardián
No te vayas nunca más

Poesia e Historia

En el Bosque de la noche

Érase una vez una chica llamada Lezzi, ella vivía sola en una cabaña alejada de la ciudad, a la orilla de un río en un bosque, tenia rutinas estrictas como salir a pescar por las mañanas, pasear a su perro Luna, comer lo que había casado y posar bajo la luz de la Luna llena que había noche tras noche, a veces llamaba a su mejor amiga Likita que vivía en la ciudad pero ella casi nunca podía llegar siempre decía; “-Oh Lezzi, cuanto quisiera ir pero… lo siento tengo que colgar-“.
Un día Lezzi decidió cambiar su rutina, en vez de cazar por las mañanas, decidió amarrar a su perro Luna, y Caminar por las orillas del río, caminaron durante horas ya que paraban a tomar agua del cristalino rio, oh tal vez a observar la naturaleza que les rodeaba, la noche ya estaba cayendo y Lezzi estaba muy cansada, decidió atar a luna a su mano para que no se escapara y dormir en la verde y oscura grama en la que en 3 minutos después de que hizo eso, ya se encontraba dormida.

Al día siguiente despertó pero algo raro sentía, su muñeca estaba dolida y con moretones alrededor, estaba en una mini cabaña en la cual no había nadie, y al darse cuenta tampoco estaba Luna su perro.
-Oh dios Mio, ¡Luna! Ven aquí,¡ donde estas luna!
De pronto la puerta se abrió y apareció un chico, de cabello largo y blanco, ojos azules, alto y albino. Lezzi con grandes ojos le dijo: -¿Quién eres? ¿Qué hago aquí? ¿Qué le hiciste a Luna?- El decidió no responder, y traía en una bandeja dorada, que parecía ser de oro, panes recién horneados y calientes, también traía leche tibia y unas galletas. Lezzi le seguía insistiendo con las mismas preguntas, el chico Dejo la bandeja en la mesa se sentó y tomo un trozo de pan, la miro a la cara y le dijo: -Toma un trozo de pan, te contare cuando salgamos-.
Lezzi obedeció y tomo un trozo de pan desesperada ya que en el día anterior camino y camino tan solo tomando agua del río. -Luna esta bien, esta corriendo en el jardín, los moretones que tienes seguro son porque dejases atada a Luna a tu muñeca y ella intentaba escaparse para ir por allí-. Lezzi afligida respondió que sí era cierto. –Bueno, me llamo Kanx, soy de las colinas que están mucho mas arriba que esta simple montaña, te encontré tirada en la grama ayer por la noche y como empezaba a llover decidí traerte a mi cabaña-. El teléfono esta allá por si quieres hacer alguna llamada a alguien, el baño esta a la izquierda y aquí como veras es mi humilde cocina.- Lezzi decidió darle la mano como gracias, y ella salio afuera a ver a Luna…
Miró a su alrededor y vio que era cierto que se encontraba en una montaña y que el chico vivía en una humilde cabaña. Lezzi no llevaba brújula solo seguía el camino del rió, pero cuando se dio cuenta de que quería regresar, el río ya no estaba, porque el chico la llevo lejos donde se encontraba su casa.
-Si quieres te llevo a tu casa, pero creo que será dentro de unos días, porque estas lluvias serán turbias y muy necias. – El sonrió y ella también, así surgió una pequeña amistad entre estos chicos-

Habían pasado ya 4 días, y Lezzi se encontraba feliz de haber encontrado a ese chico, pues ya se conocían muy bien, habían interactuado y todo eso.
-Debo regresar- comentó Lezzi, Kanx no quería que ella se alejara por lo que le dijo –No quiero que regreses…- Ambos se miraron a los ojos y surgió una Gota de amor, ella se apeno un poco y decidió ir a dormir. Kanx estaba feliz de encontrar a alguien que lo comprendiera por lo que se sentó junto a la cama de Lezzi antes de que durmiera y le relato mas de su vida.
-Mi familia era muy separada, yo decidí salir de la ciudad a los 14 años, decidí venirme al bosque armar mi propia casa y depender de mi propia vida. A veces es difícil ya que nadie viene por aquí, y gracias a la Luna y al Sol, mis grandes dioses de que te encontré a ti, mi pequeña reina…- El pensaba que Lezzi se encontraba Dormida, pero ella le contesto –También yo... También yo.- Y cayo en la tentación del sueño.


Al día siguiente ella despertó y se encontraba en su Casa, como si nada hubiera pasado, junto a ella se encontraba Kanx. -¿Qué paso? ¡¿No estábamos en tu casa?!- El decidió nuevamente no responder, se levanto de la silla en que se encontraba sentado y desapareció como el viento, en un abrir y cerrar de ojos salio una carta de la nada en la cual decía: “Mi pequeña reina Lezzi, nunca podríamos estar juntos, soy un alma y tu un ser mortal, pero recuérdame como tu sueño mas querido porque tu siempre serás mi Pequeña Princesa…-“

Lezzi al leer la carta, dejo caer lágrimas de sus ojos. –No quería que te fueras…, pero te encontrare Kanx porque nuestro amor si puede ser posible.-
Luego de esto Lezzi Salio de su habitación, recorrió la cocina y la sala para salir afuera, se arrodillo en la grama verdosa y grito al cielo: -¿Por qué me lo quitaste tan rápido? Quería formar una vida junto a el, era mi único compañero y una persona sincera-. De pronto en cuanto dijo eso unas nubes grises frotaron al cielo y dejaron caer mas gotas de aguas que los días pasados, Lezzi se encontraba muy triste y seguía arrodillada en la grama mojada, paso horas y horas allí hasta que la lluvia paró. Ella al entrar le pasó por la mente muchísimas cosas para estar junto a Kanx, así que decidió morir para pasar el resto de su vida con su querido.

Lezzi tomo una soga y se la ato al cuello, paso una noche colgada de la soga pero despertó sin sentir nada; ella se preguntaba ¿porque sigo viva? Tendría que estar contigo Kanx… En el segundo que dijo eso tal como se fue Kanx ella también desapareció.

Pasaba como por un portal y al llegar estaba en una especie de sala blanca, con paredes acolchadas y allí se encontraba Kanx, en una de las esquinas de la sala.
Lezzi corrió hacia el y el extendió sus brazos tanto como pudo: -Mi pequeña princesa, no Creí que morirías por mi para estar juntos- le susurro el al oído.
Ambos se tomaron de la mano y decidieron pasar toda su vida juntos ya que eran dos almas que murieron por amor.